En realidad, el supuesto racismo individual del diputado "Chunko", es más bien una muestra sintomática del racismo de la sociedad chiapaneca, principalmente la que se da en contra de los indígenas en ciudades que los han explotado ancestralmente, como Tuxtla, San Cristóbal y Comitán. El racismo del locutor de marras, es compartido por muchos que hoy lo niegan. ¿Quién lo apadrinó políticamente para que fuera diputado?
Sería bueno que los actuales diputados deferales y locales chiapanecos hicieran una reflexión profunda sobre el valor de la tolerancia y la manera en que podrían trabajar en pro de la educación - tan rezagada en Chiapas -, para que las expresiones y actos racistas comiencen a disminuir, en aras de un mejor progreso social y económico.
Pero no hay que olvidar que a muchos políticos chiapanecos el racismo, que a veces se disfraza de indigenismo y recientemente de ecologismo o de apoyo a la actividad túrística, les produce ganancias políticas y económicas. La reflexión que propongo, tiene que pasar entonces por una actitud y acción de desprendimiento, que me queda claro que muchos, tal vez todos, no están dispuestos a tener en este momento, dadas sus evidentes y voraces ambiciones.
