
Existe mucha gente en San Cristóbal con aspiraciones políticas. La mayoría, participa en el juego perverso formado por el triángulo entre abuso de poder, enriquecimiento ilícito e impunidad. De hecho, existe un sectarismo político, supuestamente liberal que tiende a favorecer esta situación. Todo ello en detrimento de las condiciones de vida de la población. No hay justicia y se usa a la política para fines muy codiciosos. Pareciera que el Valle de Jovel está sumido, como siempre en una situación arcaica, que se resiete a los cambios que se dan en otros lugares del territorio nacional, si bien este arcaísmo, se ve ahora favorecido por la regresión autoritaria que ha generado el gobierno federal y las prácticas políticas del gobierno estatal.
¿Cuál es la consecuencia ecológica de la perversidad política coleta? No me refiero aquí más que a este sector de la clase política, que está muy bien identificado.
Indudablemente hay un deterioro ambiental, causado por el hecho de que el enriquecimiento ilícito se encuentra enfocado en la destrucción de la ecología, es decir, en la presión sobre zonas boscosas realizadas por especuladores inmobiliarios. Paradójicamente, su interés destructivo llevará a estas personas a un costo mayor por la obtención del servicio básico del agua, ya que en San Cristóbal, como en muchas otras ciudades medias del país, la crisis en el suministro de agua está dada por los altos costos de las obras de infraestructura necesarias para su captación y distribución. ¿Quién va a comprar terrenos sin agua? El negocio será fraudulento. Se trata claro está, al mejor estilo de la praxis política corrupta de este país, de generar un problema urbano que luego los mismos uqe lo generaron traten de resolver como si fueran los grandes gobernantes. Generan el problema y luego lo pretenden resolver, de manera que puedan obtener más dinero, más poder y más impunidad.
Un ejemplo claro es la forma en que se han creado las secciones electorales de la zona norte de la ciudad, en donde se pone de manifiesto una ruta que comenzó con el despojo de predios y destrucción ambiental, luego con la dotación de energía eléctrica y servicio de agua a los lotes irregulares, para que, una vez con el comprobante de domicilio respectivo, que se agregó a la tramitación irregular de actas de nacimienteo, diera lugar a una credencial de elector, suceptible de convertir a su titular en cliente electoral, sobre todo del PRI, pero sin dejar de lado al PRD y al PT, el PAN no cuenta porque allí puede más la discriminación racial. En este esquema de corrupción política ha habido actores voluntarios e involutarios, pero los beneficiarios son los inquilinos de curules estatales y federales y asientos de ayuntamiento. Está muy claro que a ningún miembro de la clase política coleta le conviene hacer una retorspectiva histórica que ponga en claro los antecedentes de esta forma de corrupción política y la manera en que ha afectado el entorno urbano y ecológico. En su descargo, debe decirse que esta práctica no es original y se práctica en muchas ciudades del país.
