13/12/09

San Cristóbal, Ciudad Perdida

San Cristóbal de Las Casas, ciudad colonial, se fundo en 1528 gracias a la codicia de Mazariegos, De la Tovilla y otros conquistadores, quienes querían enfrentar a otro grupo de ellos, encabezados por Portocarrero, para lograr mejores posiciones territoriales. Dicha codicia ha permeado a través de los siglos en el actual poblador coleto, sin importar su “autenticidad étnica”, en la forma de especulación urbana, destrucción ambiental, actividades turísticas poco sustentables, explotación laboral e incluso delincuencia organizada en sus modalidades del siglo XXI, significadas por el tráfico de estupefacientes y de indocumentados.
Aquí presento la hipótesis de que San Cristóbal es una “Ciudad Perdida” en muchos aspectos. En el aspecto urbanístico, pudiera decirse que la mayoría de la población de la superficie urbana del municipio vive en condiciones de cuarto mundo, ya superada en su desarrollo por muchas ciudades de Centroamérica, lo cual hace patente, después de casi doscientos años, el fracaso que tuvieron los chiapanecos al integrarse a México. Siempre abandonado, en el último lugar de desarrollo económico, Chiapas sufre hoy más agudamente los embates de una crisis económica que el gobierno estatal con su corrupción generalizada, ineptitud y ceguera no hace más que profundizar. ¿De qué sirve, por ejemplo una “Ciudad Rural Sustentable” en un lugar donde no hay ninguna actividad económica redituable? ¿Qué beneficios alternativos pudieron obtenerse con la carísima campaña publicitaria de la población de Juan del Grijalva? Seguramente pudieron haberse creado empleos, oportunidades educativas, pero las necesidades de gratificación narcisista filial se impusieron y se sigue tirando dinero en comunicación política inútil, patológica, con las autoridades municipales siguiendo el ejemplo. ¿Para qué publicitar logros inexistentes que sólo aplauden empleados y viajeros pagados?
Volviendo a San Cristóbal, solamente el centro histórico de la antigua Villa Viciosa por un lado y algunos zonas boscosas milagrosamente conservadas por el otro, se notan diferentes y son atractivo turístico. –calles en donde empiezan a ser excesivos los restaurantes y bares, los hoteles y posadas, todos con camas y mesas con un creciente descenso relativo en su ocupación. Se empieza a perder el auge, a pesar de que se cobran a los empresarios turísticos rentas superiores a lo que se acostumbra en lugares mejor posicionados en el ranking turístico nacional e internacional.
San Cristóbal es el colmo de la feria de corrupción, negación de los problemas sociales y complacencia con la ineptitud de la administración pública de todos los niveles, incluyendo el federal, que vive Chiapas. En San Cristóbal los pobladores de clase media baja, pobre y de extrema pobreza, cada vez sufren más y eso es evidente. Viven situaciones de gran marginación de acceso a los servicios básicos, que cada vez se deterioran más. ¿De que sirve un Hospital de las Culturas tan limitado en camas en una población que ha regresado a los niveles de deterioro de salud de 1960? La única diferencia es que cada vez hay más gente que demanda servicios y que la miseria es más evidente. No nos podemos callar. La oportunidad de que se viviera en San Cristóbal el ascenso social de familias, se ha perdido. La expectativa es fallida, incluso más desesperanzadora que en otros puntos de México.
Hay que agregar el aspecto geopolítico, que tiene que ver con la nueva posición fronteriza entre norte y Centroamérica, que se empieza a redibujar con la nueva carretera San Cristóbal – Palenque, donde lo que queda al oriente pasará a ser Centroamérica y al poniente, con San Cristóbal como punto fronterizo, una zona de transición de América del Norte que llegará hasta Puebla. Al ser frontera, San Cristóbal enfrenta los problemas derivados de las economías subterráneas, significados por el contrabando de diversas mercancías, droga, trata de personas y extorsiones entre mafiosos, que vendrán a especular en esta ciudad. Seguramente ya hay muchas personas organizando su bienvenida. En este sentido geopolítico, San Cristóbal también se ha perdido.
La impunidad impera y favorece la especulación urbana en la antigua Ciudad Real, auspiciada pos mafias legaloides que se amparan en supuestas jerarquías sectarias, ya bastante pervertidas y en una estructura príista arcaica, aunque algunos se pongan la máscara de otros partidos, que en Chiapas, de manera indistinta, aplauden unánimemente a la ineptitud y corrupción. En Chiapas no hay oposición, hay lisonjeo que se paga a bajo precio, debido a la miseria económica y moral en la que ha caído su clase política, reflejo extremo de lo que sucede en todo el país y antítesis de la dignidad con la que se comportan muchos ciudadanos chiapanecos que prefieren la autonomía de la pobreza digna y que esperan la claridad del día en que se comenzará a hacer justicia y acabarán los privilegios.
Pero hay que decir, por fortuna, que la ciudad de San Cristóbal, está perdida principalmente para todos los que hoy tienen la expectativa de grandes ganancias producto de la especulación, de los negocios a la vera del gobierno. Está perdida para ellos porque la indignación del pueblo crece y su conciencia aumenta. Porque saben que los vientos libertarios que soplaron en este valle hace quince años están por convertirse en huracán.